#PrimaveraValenciana
24 febrero 2012 | Educación, Jóvenes
Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor (Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz 1984)

Pensé que habían vuelto los tiempos en que la democracia no existía y los de mi edad corríamos delante de los grises pidiendo libertad. Pero, aunque parezca increíble por la magnitud y la desproporción de la carga policial, esas chavalas y esos chavales lo único que querían era que les pusieran la calefacción en su instituto, que acabaran los recortes en la Enseñanza pública de la Comunidad Valenciana. Supongo que ahora querrán más cosas. Muchos se han hecho adultos de golpe.
Me pregunto qué ha pasado para que, en muy pocos meses, desde que la derecha ha conseguido el poder, los ciudadanos empiecen a percibir que la policía ha cambiado, que podría estar dejando de ser aquella institución amigable que nos protegía de los peligros, y que esté pasando a ser –sobre todo para los más jóvenes- el cuerpo represor que castiga a quienes simplemente se manifiestan pidiendo sus derechos, y a los que considera sus enemigos. Algo se ha hecho muy mal. Alguien, mejor dicho, ha hecho algo muy mal.
Ese “alguien” con responsabilidades en el nuevo Gobierno de Rajoy ha vuelto al pasado, ha olvidado que la policía, muy valorada en los últimos tiempos por la ciudadanía, está para solucionar problemas y no para crearlos. Y alguien a quien su cargo le viene grande y no ha sabido transmitir a sus subordinados que la prudencia, la inteligencia, y la proporcionalidad tienen que guiar la labor policial en cualquier tipo de actuación, pero desde luego más aún cuando se trata de ciudadanos que ejercen un derecho, no de delincuentes. Mal empieza la derecha, el Gobierno de Rajoy, si la represión de Valencia es un anticipo de lo que están preparando para las futuras manifestaciones que, no me cabe duda, van a tener lugar en España en los tiempos venideros.
Por ello es urgente que el Gobierno dé explicaciones, porque es muy grave lo que ha ocurrido, además de los golpes y las heridas producidas. Decenas de estudiantes detenidos, algunos retenidos en los calabozos horas y horas sin poder comunicarse con el exterior, todo ello por el solo hecho de protestar porque los recortes han llegado hasta el punto de que en su centro escolar no tenían dinero para pagar la calefacción en una comunidad autónoma, la Valenciana, donde se ha despilfarrado hasta límites extraordinarios, donde han gastado una verdadera millonada en un aeropuerto que parece un pueblo abandonado del far west, o en fastos religiosos convertidos en negocio para una trama corrupta.
Pues no, no somos neutrales. No vamos a tolerar que el Gobierno de la derecha, embriagado por una borrachera de poder municipal, regional y nacional, se crea que la calle es suya y no de los ciudadanos. La democracia ha hecho que gobiernen, también puede hacer que dejen de hacerlo.








